[tg_small_content]Valores y actitud[/tg_small_content]
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Mi actitud es cercana, me gusta comprender, escuchar, y me intereso por las circunstancias que envuelven la vida del paciente. Para cualquier psicólogo es una satisfacción ser partícipe de las mejorías que va experimentando el paciente. Además, como profesional de la psicología y en contacto directo con personas que pueden estar sufriendo y pasando una situación complicada en su vida, los valores que rigen mi trabajo son los siguientes:
- Profesionalidad: me baso en una formación y experiencia extensa y acorde con los problemas a los que cada paciente se enfrenta, a la vez que mantengo un profundo respeto a las personas. Por ello, como máxima de intervención me formo y desarrollo a nivel profesional de manera continua, buscando terapias y recursos novedosos, probados y que den respuesta a los problemas de mis pacientes en la práctica clínica.
- Énfasis en la persona: tengo presente que cada uno es diferente; por ello, ofrezco una atención individualizada y especifica a lo que la persona dice que demanda y necesita.
- Abordaje integral: ofrezco un servicio que combina técnicas de diferentes disciplinas y que permite abordar con eficacia las distintas demandas de los pacientes.
- Cercanía y humanidad: intento trasmitir confianza y seguridad desde el primer día, pues creo fervientemente que la atención personal y humana es importante para la recuperación y para la satisfacción personal.
- Responsabilidad y honestidad: entiendo la importancia del trabajo que desarrollo y lo difícil que es para las personas que sufren dar este paso, por ello respeto las opiniones de los pacientes y no juzgo la manera en que ha intentado solucionar sus problemas. Entre los dos debemos solucionarlos.
- Confidencialidad: no revelo información fuera del marco de la consulta.
Confía en mi profesionalidad y experiencia para salir del problema que te impide ser feliz.
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[tg_small_content]Metodología profesional[/tg_small_content]
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Sigo un método de trabajo destinado a optimizar los resultados de los tratamientos psicológicos. A continuación te indico cómo vamos a trabajar:
- Evaluación: Las primeras sesiones son de evaluación. Recogeremos información relativa al problema o problemas que te preocupan y en qué forma afectan a tu vida actualmente. Si estás interesado en profundizar en por qué se están produciendo estas disfunciones en tu vida, abordaremos tu historia personal pasada.
- Objetivos terapéuticos: A partir de aquí, con la información recibida, haremos un análisis de qué te pasa y por qué te pasa, con los que ambos estableceremos unos objetivos terapéuticos y te indicaré con que técnicas los intentaremos resolver.
- Intervención: Las siguientes sesiones serán de intervención, donde te explicaré y tú aprenderás técnicas para manejar tus problemas a nivel psicológico.
- Prevención de recaídas y seguimiento: Finalmente, cuando estos problemas se vayan superando estableceremos un programa de prevención de recaídas y seguimiento. Las sesiones son de una hora de duración y se irán desarrollando al ritmo que conjuntamente establezcamos.
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El momento en el que una persona se da cuenta de que necesita de ayuda profesional es vital: es el inicio de la salida del tunel.
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[tg_small_content class=»animate»]¿Como podemos saber si necesitamos de tratamiento psicológico?[/tg_small_content]
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En ocasiones, solo basta una pequeña orientación, para reponernos o saber qué dirección tomar, o como actuar en determina situación de nuestra vida. Pero en otras ocasiones, necesitamos más que orientación, sino apoyo psicológico. Indicadores que pueden darnos pistas sobre si necesitamos ayuda psicológica son:
- El malestar va a más, sin mejoría y con síntomas que en ocasiones son muy molestos e intensos (no tienen porqué ser sólo psicológicos).
- Abuso de sustancias, drogas, alcohol… o búsqueda de evasión de la realidad en ellas.
- Cuando uno mismo siente que no tiene las fuerzas necesarias para afrontar por sí mismo los problemas a los que se enfrenta. Nos sentimos desanimados, nos aislamos y nos sentimos bajos de fuerza y ánimo.
- Cuando tenemos un sentimiento de culpa muy intenso.
- Cuando nos sentimos vulnerables frente a la vida o entorno.
- Cuando nos sentimos solos, e incapaces de salir adelante.
- Ira descontrolada, a veces sin causa aparente. O reacciones muy fuertes ante pequeños problemas.
- Cuando el problema llega a afectar el desempeño laboral, social y familiar.
- El insomnio, el aumento o disminución del apetito, la pérdida de interés en realizar actividades que antes disfrutábamos.
- Cuando determinamos que el suicidio es una opción para deshacernos de los problemas que nos acucian. Se piensa que los problemas no tienen solución y que todo ha llegado a su fin.
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