El aumento del consumo de ansiolíticos en jóvenes españoles se ha disparado en los últimos años.
El Ministerio de Sanidad, a través de la Encuesta sobre Alcohol y Drogas en España (EDADES), viene alertando de una tendencia clara: el consumo de hipnosedantes (tranquilizantes y somníferos, con o sin receta) ha aumentado de forma notable.
Por ejemplo, en población de 15 a 64 años, la prevalencia de consumo en los últimos 12 meses pasa del 5,1% en 2005 al 12,0% en 2015.
Y aunque el artículo original pone el foco especialmente en la juventud, EDADES también muestra datos relevantes para el tramo 15–34 años: en 2015, el 6,3% consumió hipnosedantes en el último año (y el 10,8% los había tomado alguna vez).

Con estos números encima de la mesa, la pregunta es inevitable: ¿qué está pasando en nuestra sociedad? ¿Qué les está pasando a nuestros y nuestras jóvenes? ¿Saben (sabemos) gestionar las emociones?
La “intolerancia al malestar”: cuando sentir duele demasiado
En terapia EMDR se trabaja un concepto que suele encajar con lo que vemos en consulta: la “intolerancia a los afectos negativos”.
Vivimos en una sociedad poco preparada para el dolor emocional. A menudo:
- buscamos respuestas inmediatas al malestar,
- queremos “quitarnos” la angustia cuanto antes,
- y confundimos aliviar con resolver.
En este contexto, la medicación puede convertirse (a veces) en una solución rápida para anular, ocultar o tapar el dolor. El problema es que tapar no es elaborar: el malestar vuelve, se desplaza o se transforma.
Importante: esto no es un mensaje “anti medicación”. La medicación puede ser necesaria y útil en muchos casos; lo que se cuestiona aquí es cuando se usa como única respuesta al sufrimiento emocional, sin un abordaje psicológico y psicosocial.

La cultura de la felicidad y la presión por “estar bien”
En paralelo, convivimos con una cultura que vende una idea peligrosa: “si no eres feliz, algo va mal en ti”.
Redes sociales, publicidad y algunos medios nos bombardean con imágenes de juventud:
- bella,
- exitosa,
- productiva,
- perfecta.
Así, muchos jóvenes sienten que no pueden permitirse estar tristes, confundidos, angustiados, perdidos o desbordados.
Se les empuja a proyectar una imagen “adecuada” para encajar, aunque por dentro haya vacío o incoherencia.
Sin derecho a estar mal, el malestar se vive con culpa, vergüenza o miedo. Y eso aumenta la necesidad de evitarlo.
Exigencia sin oportunidades: “hazlo mejor”… pero no te dejo lugar
Otra contradicción frecuente:
- Se les exige más que a generaciones anteriores.
- Se les dice que son “la generación mejor preparada”.
- Se les promete un mundo de posibilidades.
Pero, al mismo tiempo, muchos perciben que se les niega participación real y condiciones para desarrollar lo aprendido.
Ese choque entre expectativas y realidad puede generar:
- frustración,
- desorientación,
- sensación de no ser válido/a,
- y un dolor que no saben nombrar ni regular.

Cuando la evitación se convierte en salida: ansiolíticos y otras desconexiones
Este escenario es un caldo de cultivo para que, ante la frustración, aparezcan estrategias de evasión o desconexión.
No solo hablamos de hipnosedantes. Cuando el mensaje interno es:
“esto que siento no lo sé gestionar y no me lo puedo permitir”,
pueden aparecer otras vías de escape: trastornos de la conducta alimentaria, conductas adictivas, etc.
Son, en muchos casos, caras distintas de la misma moneda: la lucha por no sentir.
Educación emocional: una prevención real desde familia y escuela
Desde las familias y los centros educativos, la educación emocional no es un “extra”: es una necesidad de salud mental.

Hoy vemos niños y niñas que dominan tecnología y dispositivos con una facilidad enorme, pero que:
- no identifican sus emociones,
- no saben expresarlas,
- y, lo más preocupante: les asustan.
Con el apoyo de medios de comunicación (y, en general, de la cultura), necesitamos:
- enseñarles a conocerse,
- a quererse con cualidades y debilidades,
- y a desmontar estereotipos de perfección.
Porque una persona que:
- no se asusta de sí misma,
- tolera sus emociones,
- y reconoce las de los demás,
tiene más posibilidades de ser una persona integrada, pacífica y respetuosa.
Y eso también impacta en lo social: al ayudarles a conocerse y cuidarse, contribuimos a prevenir dinámicas como la violencia de género, el bullying, el mobbing y otras formas de agresión hacia lo distinto.
¿Qué puedes hacer hoy (sin culpabilizarte)?
- Normaliza el malestar: tristeza, miedo y frustración también son emociones “humanas”, no fallos personales.
- Ponle nombre a lo que pasa: identificar emoción + situación baja intensidad y aumenta control.
- Evita el “todo o nada”: no es “estar bien o estar roto/a”. Hay grises.
- Busca ayuda profesional si el malestar te sobrepasa: terapia psicológica, orientación familiar, recursos del centro educativo.
Preguntas frecuentes (FAQ)
¿Qué son los hipnosedantes?
Son medicamentos como tranquilizantes, ansiolíticos o somníferos. En EDADES se agrupan como hipnosedantes con o sin receta.
¿Ha aumentado su consumo en España?
Sí. Entre 2005 y 2015, EDADES refleja un aumento en población de 15 a 64 años (por ejemplo, en consumo en los últimos 12 meses, del 5,1% al 12,0%).
¿Esto significa que “la medicación es mala”?
No. Puede ser necesaria en algunos casos. La clave es que no sea la única respuesta y que exista un abordaje integral (psicológico, social y de hábitos), especialmente si el malestar se cronifica.
¿Qué es la “intolerancia a los afectos negativos”?
Es la dificultad para sostener emociones desagradables (tristeza, angustia, frustración) sin entrar en evitación o búsqueda urgente de alivio. En terapia puede trabajarse para ampliar la tolerancia emocional.
¿Cómo ayuda la educación emocional?
Enseña a identificar, expresar y regular emociones. A largo plazo, reduce evitación y mejora convivencia, autocuidado y relaciones.
El mejor momento para empezar terapia fue ayer, el segundo mejor momento es ahora.
Pide cita, puedo ayudarte con cualquier problema que tengas.
Registro legal
Soy Mar Milla Sánchez, Licenciada en Psicología y en ejercicio profesional desde hace 15 años. Estoy colegiada en los Colegios de Castilla La Mancha (CM01710) y Madrid (M16600). Asimismo, soy Terapeuta EMDR y miembro desde hace 8 años de la Asociación Española de EMDR.
INSCRIPCIÓN EN EL REGISTRO DE CENTROS, SERVICIOS Y ESTABLECIMIENTOS SANITARIOS Nº 1307638 / 1311863
