La semana pasada publiqué una entrada sobre violencia de género basada en una guía propia que uso en consulta y en esta nueva parte explico las fases de la violencia de género.

Así, podrás comprender el proceso por el que una mujer puede sentirse atrapada dentro de una relación que va escalando en control y maltrato.

Lo comparto respetando el contenido original (aunque sea extenso), porque omitir pasos suele hacer que el proceso se entienda peor.

Nota importante: lo que sigue describe un patrón frecuente, pero no todas las relaciones violentas pasan por las mismas fases, ni en el mismo orden o intensidad.

Antes de empezar: por qué es clave hablar de “proceso” (y no solo de episodios)

Una relación violenta suele construirse como una escalera: pequeños límites que se desplazan (“esto es normal”, “solo son celos”, “es por amor”) hasta que la mujer se encuentra viviendo algo que jamás habría aceptado al principio.

Este enfoque conecta con modelos ampliamente descritos, como el ciclo de la violencia (acumulación de tensión → agresión → reconciliación o “luna de miel”).

Fase 1: enamoramiento, “amor romántico” y señales que pasan desapercibidas

¿Cómo se desarrolla?

Al inicio suele existir una fase más o menos larga de bienestar y buen entendimiento, marcada por el enamoramiento. Predomina el “amor romántico”:

  • “Todo es perfecto”
  • “Él me adora y es extremadamente cariñoso”
  • “Puede ser un poco celoso… es normal cuando se quiere tanto”

En esta etapa, aunque haya armonía, pueden aparecer señales. Muchas veces se ven después, cuando ya hay necesidad de analizar la relación. Y esto es importante: no culparte por no haberlo visto. En los comienzos ponemos lo mejor de nosotras y la “química del amor” puede nublar alertas.

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Señales típicas

  • Necesidad de control: “Me preocupo mucho por ti; cuando llegues a casa por la noche me das un toque”.
  • Propiedad: “Eres mía; por eso siempre estaremos juntos”.
  • Interés exagerado por estar a solas: “Vámonos tú y yo solos; es como estamos mejor”.
  • Manipulación: “Si me quieres…” / “Cuando de verdad amas a alguien…”

Además, en esta fase puede ocurrir que él:

  • se oculte (no muestre sentimientos y emociones),
  • no quiera escuchar quejas o demandas de comunicación.

Qué consigue con ese comportamiento

De forma sutil, transmite a la mujer cómo “debe” ser la relación: cómo quiere que sea su pareja, cómo quiere que se comporte con él y con el entorno.

La mujer, para no contrariarlo, empieza a amoldarse:

  • “Es lo que él quiere”
  • “Con lo que me pide lo hago feliz”
  • “Es normal que renuncie a algunas cosas”
  • “Lo hago por amor”

Aquí se instala un mensaje de fondo: sus deseos pesan más. Y como ese mensaje a veces no contradice lo que la cultura ha normalizado, puede no generar rechazo inmediato, incluso recibir aprobación del entorno (“estás sabiendo asumir tu rol”).

Fase 2: más compromiso, negociación imposible y primeros castigos emocionales

¿Cómo se desarrolla?

La relación avanza: más compromiso, decisiones, convivencia. Surgen discrepancias que requieren acuerdos.

La mujer intenta:

  • participar,
  • conversar y dialogar,
  • implicarse en gestión de casa, dinero, hijos, etc.

Él puede sentirse amenazado (“me quiere mandar”), percibirse ninguneado, no tolerar que le digan qué hacer.

Aparecen entonces:

  • silencios,
  • gestos de indiferencia y rechazo,
  • negación de la comunicación.

Y si los problemas se acumulan, sube la tensión y suele emerger:

  • agresividad verbal (insultos, amenazas, humillaciones).

¿Qué consigue con ese comportamiento?

Mantener el control y enviar un mensaje de superioridad. Al mismo tiempo, la mujer va moldeando conducta y emociones a sus demandas, interiorizando que él está dispuesto a “mandar” usando cualquier recurso.

depresion por maltrato

Fase 3: culpa, desvalorización constante y “silenciar el yo”

Cómo se desarrolla

En esta fase, la comunicación ya está colonizada por la culpa: tú tienes la culpa de todo “porque todo lo haces mal”.

La violencia psicológica y verbal se vuelve habitual:

  • “Inútil”
  • “Todo te sale mal”
  • “Eres tan tonta como tu madre”
  • “Has cogido peso y no te sienta bien…”
  • reproches, humillaciones, amenazas, desvalorizaciones continuas.

Consecuencias típicas descritas en el texto:

  • te vuelves insegura,
  • más retraída,
  • sientes que solo tienes defectos y hagas lo que hagas te equivocarás.

A veces el proceso no escala más en ese momento porque al maltratador le basta para cumplir objetivos: ser “el superior” y “el rey de la casa”. Pero otras veces puede ir más allá y aparecer violencia física (empujones, manotazos, etc.).

“Silenciar el yo”: qué significa

En tu texto se atribuye a Dana Crowley la descripción de este proceso como “silenciar el yo”. En la literatura académica, el enfoque de self-silencing está asociado a Dana C. (Crowley) Jack, autora de Silencing the Self, donde se describe la tendencia a inhibir la autoexpresión para preservar la relación o evitar conflicto/retaliación.

En términos prácticos, en la relación la mujer puede llegar a sentir que:

  • sus opiniones no valen,
  • sus sentimientos son erróneos,
  • su pareja vale más que ella,

y como consecuencia:

  • se oculta en la relación,
  • se sacrifica por los otros,
  • coloca a la pareja por delante aunque le duela o le genere problemas.

Por qué este “atrapamiento” no es una contradicción: es una adaptación a un entorno inseguro

Desde fuera, a veces se pregunta: “¿por qué no se va?”. Pero entender estas fases ayuda a ver que muchas veces no es una decisión puntual, sino un entramado de:

  • control progresivo,
  • aislamiento,
  • desgaste psicológico,
  • miedo,
  • pérdida de autonomía.

Conceptos como el control coercitivo ayudan a explicar cómo la violencia puede ser principalmente psicológica y organizativa (limitación de libertad, vigilancia, aislamiento, dominación), no solo física.

Si estás viviendo algo parecido: un recordatorio importante

No estás exagerando “por ser sensible”. Si sientes miedo, te autocensuras para evitar reacciones, o has ido renunciando a tu vida “para no liarla”, algo importante está ocurriendo.

En España:

  • 016 (24h) + WhatsApp 600 000 016 + recursos online.
  • Si hay peligro inmediato: 112.

Preguntas frecuentes (FAQ)

¿Todas las relaciones violentas siguen estas fases?

No necesariamente. Es un patrón explicativo útil, pero puede haber variaciones en orden, intensidad, duración o combinación con otras dinámicas.

¿Por qué al principio parece “amor” y luego cambia?

Porque el control suele entrar primero de forma sutil (celos “románticos”, vigilancia “por preocupación”) y después se intensifica cuando hay más compromiso y más cosas en juego (convivencia, economía, hijos). (Explicación derivada del patrón descrito en el texto.)

¿Qué es “silenciar el yo”?

Es inhibir necesidades, emociones u opiniones para mantener la relación o evitar conflicto. Se asocia al marco teórico de Dana C. (Crowley) Jack sobre self-silencing.

¿La violencia de género es realmente frecuente a nivel mundial?

La OMS estima que casi 1 de cada 3 mujeres ha sufrido violencia física y/o sexual a lo largo de su vida.

El mejor momento para empezar terapia fue ayer, el segundo mejor momento es ahora.

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Registro legal

Soy Mar Milla Sánchez, Licenciada en Psicología y en ejercicio profesional desde hace 15 años. Estoy colegiada en los Colegios de Castilla La Mancha (CM01710) y Madrid (M16600). Asimismo, soy Terapeuta EMDR y miembro desde hace 8 años de la Asociación Española de EMDR.

INSCRIPCIÓN EN EL REGISTRO DE CENTROS, SERVICIOS Y ESTABLECIMIENTOS SANITARIOS Nº 1307638 / 1311863

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