En el artículo de hoy hablamos sobre algo que muchas personas desconocen: los trastornos psicológicos asociados a la violencia de género que muchas víctimas sufren como consecuencia de esta terrible situación.

En el marco de la conmemoración del Día Internacional de la Lucha contra la Violencia de Género, es importante poner el foco en una realidad que a menudo queda invisibilizada: las consecuencias psicológicas de vivir inmersa en un proceso de violencia de género.

Con el tiempo, una mujer que convive con la violencia puede empezar a percibir que su comportamiento no logra modificar las circunstancias ni la conducta de su pareja: él no cambia, sigue perdiendo el control y enfadándose “por todo”.

A veces, incluso, cuanto más intenta ella calmar la situación, más se intensifica la reacción del agresor. En ese contexto puede aparecer un fenómeno psicológico conocido como indefensión aprendida.

control-en-la-violencia-de-genero

Indefensión aprendida: cuando “nada de lo que haga funciona”

La indefensión aprendida describe el proceso por el cual, tras una exposición repetida a situaciones aversivas e incontrolables, la persona reduce o abandona los intentos de cambiar lo que le ocurre, porque aprende que “no sirve de nada”.

En la violencia de género, esto puede traducirse en:

  • obediencia pasiva y renuncia progresiva a tomar decisiones,
  • descenso de la actividad a muchos niveles (social, laboral, familiar),
  • sensación creciente de incapacidad para resolver la situación,
  • culpa y vergüenza,
  • deterioro progresivo de la autoestima.

Este estado es, con frecuencia, la antesala de síntomas depresivos y de ansiedad cada vez más severos, especialmente si la violencia se recrudece y se cronifica. En algunos casos, la mujer puede empezar a recurrir a fármacos o sustancias como forma de afrontamiento o desconexión.

La intensidad y la forma que toman estos efectos varían según recursos personales, factores de vulnerabilidad, historia previa, contexto, y el tipo e intensidad del maltrato.

Trastornos psicológicos asociados a la violencia de género

Diversos trabajos señalan que los problemas de salud mental más frecuentemente vinculados a la violencia de pareja incluyen depresión, ansiedad y TEPT, además de consumo de sustancias e ideación suicida en algunos casos.

A continuación se describen los cuadros principales mencionados en el texto, manteniendo el enfoque clínico y comprensible.

Trastornos de ansiedad

La tensión sostenida durante meses o años, con vivencias de alto riesgo para la mujer y sus hijos e hijas, puede hacer que perciba el entorno como incontrolable y permanentemente amenazante.

trastorno-psicologico-asociado-a-violencia-de-genero-

Es habitual que aparezcan:

  • niveles altos de activación fisiológica (hiperalerta),
  • sensación de amenaza crónica,
  • miedo persistente,
  • reacciones intensas ante señales asociadas a episodios de agresión.

La exposición continuada a amenaza y agresión activa de forma repetida los sistemas biológicos implicados en la respuesta de estrés, aumentando el desgaste emocional y físico.

Depresión

La depresión causada por la exposición a violencia de género comparte los síntomas clásicos de la depresión, como:

  • tristeza, apatía, falta de interés,
  • falta de concentración, irritabilidad,
  • pesimismo, culpa, ansiedad.

También puede incluir síntomas físicos:

  • insomnio o hipersomnia,
  • alteraciones del apetito,
  • disfunciones sexuales,
  • dolores y molestias diversas.

Además, por las circunstancias específicas de la violencia, pueden aparecer con especial frecuencia:

  • malestar difuso e irritabilidad crónica,
  • dificultad para pensar y actuar con claridad y eficacia,
  • descontento permanente con la relación (a menudo acompañado de culpa),
  • paralización del desarrollo personal,
  • limitación de libertad y autonomía,
  • desmoralización, inseguridad y falta de autocredibilidad,
  • actitud defensiva o queja constante (a veces ineficaz),
  • deterioro importante de la autoestima.

Trastorno de estrés postraumático (TEPT)

El TEPT puede aparecer después de exposición a eventos traumáticos que implican amenaza o daño grave, propio o de personas cercanas.

En contextos de violencia de género, muchas mujeres viven en un estado sostenido de miedo y de anticipación de daño, especialmente cuando la conducta del agresor se percibe como imprevisible. Este trastorno suele deteriorar de forma marcada el funcionamiento cotidiano y conlleva un sufrimiento significativo.

estres-postraumatico-en-violencia-de-genero

Los síntomas suelen agruparse en 3 categorías:

1) Reexperimentación

  • pesadillas,
  • recuerdos intrusivos,
  • malestar intenso al recordar.

2) Evitación

  • evitar pensar o hablar de lo ocurrido,
  • evitar personas o situaciones que lo recuerdan,
  • sensación de “no hay futuro” o “no tiene sentido planificar”.

3) Hiperactivación

  • irritabilidad,
  • problemas de concentración,
  • dificultades de sueño,
  • hipervigilancia y sobresalto.

Síndrome de la mujer maltratada

Se denomina así a un conjunto de síntomas descritos en la literatura psicológica en mujeres que han vivido maltrato. La psicóloga Lenore E. A. Walker describió un cuadro que incluye componentes muy similares a los del TEPT (reexperimentación, evitación, hiperactivación/hipervigilancia) y añadió otros como:

  • dificultades en relaciones interpersonales,
  • distorsión de la imagen corporal o preocupaciones somáticas,
  • problemas en sexualidad e intimidad.

Es decir, un cuadro complejo que puede afectar a múltiples áreas vitales.

Síndrome de adaptación paradójica a la violencia de género

El psicólogo español Andrés Montero definió este síndrome para describir situaciones en las que, además de la respuesta psicofisiológica al trauma, se producen modificaciones cognitivas que llevan a la mujer a justificar e incluso creer ideas del maltratador.

En términos psicológicos, puede entenderse como un mecanismo de protección y supervivencia: adaptarse mentalmente a una realidad peligrosa cuando no se percibe salida inmediata.

Una idea clave: tus síntomas son consecuencia de la violencia, no “quién eres”

Los síntomas y malestares que presenta una mujer que está o ha sido maltratada no son un “defecto personal” ni una “enfermedad” que aparezca de la nada. Con frecuencia, son la consecuencia de la exposición diaria a la violencia, la amenaza, el control y el miedo.

Por eso, el primer paso para la recuperación suele ser liberarse del yugo del maltratador e iniciar un proceso de atención y reparación: volverás a ser tú, con más recursos para protegerte.

Resumen final

Vivir una relación de violencia en pareja puede producir un deterioro progresivo de la salud mental y física. La exposición prolongada puede conducir a trastornos de gravedad si no se aborda, con secuelas que afectan a largo plazo a la calidad de vida. Las consecuencias psicológicas (depresión, ansiedad, TEPT, entre otras) están ampliamente documentadas en la literatura científica sobre violencia de pareja.

Si estás viviendo violencia (España): recursos de ayuda

  • 016: atención e información (24h).
  • WhatsApp: 600 000 016
  • Email: 016-online@igualdad.gob.es
  • Chat online y recursos de accesibilidad (DTS / texto): 900 116 016

Si hay peligro inmediato, llama al 112.

Preguntas frecuentes (FAQ)

¿Qué es la indefensión aprendida en violencia de género?

Es un proceso por el que, tras repetidos intentos fallidos de cambiar una situación incontrolable, la persona aprende que “nada funciona” y reduce sus intentos de protegerse o cambiar su realidad.

¿Qué problemas psicológicos son más frecuentes?

Los más citados en la literatura sobre violencia de pareja incluyen depresión, ansiedad y TEPT, además de otros como consumo de sustancias e ideación suicida en algunos casos.

¿El TEPT puede aparecer aunque la violencia no sea “un solo evento”?

Sí. El TEPT se asocia a exposición a experiencias traumáticas, y en violencia de pareja puede existir un estado sostenido de amenaza y miedo con síntomas persistentes.

¿El “síndrome de la mujer maltratada” es lo mismo que el TEPT?

Se solapan mucho. Walker describió un conjunto de síntomas que incluye elementos centrales del TEPT y otras áreas afectadas (relaciones, somatización, sexualidad e intimidad).

El mejor momento para empezar terapia fue ayer, el segundo mejor momento es ahora.

Pide cita, puedo ayudarte con cualquier problema que tengas.

Registro legal

Soy Mar Milla Sánchez, Licenciada en Psicología y en ejercicio profesional desde hace 15 años. Estoy colegiada en los Colegios de Castilla La Mancha (CM01710) y Madrid (M16600). Asimismo, soy Terapeuta EMDR y miembro desde hace 8 años de la Asociación Española de EMDR.

INSCRIPCIÓN EN EL REGISTRO DE CENTROS, SERVICIOS Y ESTABLECIMIENTOS SANITARIOS Nº 1307638 / 1311863

Scroll al inicio